Llega el momento de registrar una factura en dólares de hace cuatro meses, o de comparar cuánto costaba el dólar el año pasado, y aparece el problema: tres fuentes distintas arrojan tres cifras distintas para exactamente el mismo día. Ninguna está equivocada. Simplemente son series diferentes, con propósitos diferentes, y elegir la que no corresponde puede terminar en un registro contable mal hecho o en una conclusión errónea sobre la tendencia del peso.
Tres series, no tres versiones del mismo dato
Al hablar del histórico del tipo de cambio en México conviene distinguir tres cosas que suelen mezclarse:
| Serie | Quién la genera | Qué representa | Uso natural |
|---|---|---|---|
| Tipo de cambio FIX | Banxico | Referencia calculada con cotizaciones del mercado al mayoreo, publicada los días hábiles bancarios | Valuación, contratos, referencia general |
| Tipo de cambio del DOF | Banxico, publicado en el Diario Oficial de la Federación | El mismo dato del FIX, pero con fecha de publicación y vigencia propias | Efectos fiscales ante el SAT |
| Mercado interbancario / spot | Plataformas de mercado y proveedores de datos | Precio continuo al que operan las instituciones entre sí | Análisis, seguimiento intradía |
La confusión más común nace de la tercera fila. El FIX y el DOF contienen el mismo número, pero no en la misma fecha. El mercado interbancario, en cambio, se mueve durante toda la jornada, así que su "cifra del día" depende por completo de a qué hora se tomó: apertura, cierre o promedio.
Dónde vive cada serie
Banxico publica sus series históricas en su Sistema de Información Económica, que permite descargar el FIX día por día en rangos amplios de fechas. Es la fuente primaria y la que conviene citar cuando piden respaldo documental.
El tipo de cambio del DOF se consulta en el propio Diario Oficial de la Federación, donde queda asentado el ejemplar en que se publicó cada cifra. Ante una auditoría, esa referencia pesa más que cualquier captura de pantalla.
Para consultas cotidianas —cómo cerró el mes pasado, el valor de una fecha específica, la trayectoria de varias semanas— está el historial de este sitio, y la portada para la referencia del día.
Cuál usar según lo que se necesita
- Para efectos fiscales. La regla general es que el tipo de cambio aplicable a las operaciones en moneda extranjera es el publicado en el DOF, con la vigencia que ahí se indica. El mecanismo habitual es que el FIX de un día se publica en el DOF más adelante y rige a partir de la fecha señalada en esa publicación, de modo que la fecha del dato y la fecha en que aplica no coinciden. Conviene verificar el criterio vigente y los plazos exactos directamente con el SAT o en la publicación del DOF antes de cerrar un registro.
- Para contratos y valuación. Muchos contratos, estados financieros y pólizas remiten expresamente al FIX de una fecha determinada. Si el documento nombra el FIX, se usa el FIX, no el precio de ventanilla ni el interbancario.
- Para análisis y comparaciones. Cualquiera de las series funciona, siempre que se use la misma de principio a fin. Mezclar un dato del DOF de enero con un cierre interbancario de junio introduce una diferencia que nada tiene que ver con el peso.
Si la duda es específicamente cuál corresponde a una factura o una declaración, el tema se desarrolla a fondo en FIX, DOF y SAT: qué tipo de cambio usar para impuestos y facturas.
Cómo leer un promedio mensual sin engañarse
El promedio del mes es la cifra que más se cita y la que más se malinterpreta. Tres precauciones bastan para usarlo bien.
El promedio no es el cierre. Un mes puede promediar un valor y terminar en otro muy distinto si el movimiento se concentró en los últimos días. Supongamos, solo como ejemplo ilustrativo, un mes que promedia 18.40 pesos por dólar pero cierra en 18.90: quien tome el promedio para valuar un saldo al último día del mes se queda corto por medio peso en cada dólar.
El promedio se calcula sobre días hábiles. No hay FIX en fines de semana ni en feriados bancarios, así que un promedio mensual serio incluye alrededor de veinte observaciones, no treinta. Los cálculos que rellenan los días faltantes repitiendo el último valor no son incorrectos, pero sí distintos: eso explica por qué dos fuentes reportan promedios que no cuadran.
Un promedio esconde el rango. Dos meses con el mismo promedio pueden haber sido tranquilos o muy volátiles. Vale la pena mirar siempre el valor mínimo y el máximo del periodo junto al promedio: esa banda dice mucho más sobre el riesgo cambiario que el número central por sí solo.
Una advertencia final para comparaciones largas: las cifras del histórico son nominales. Comparar el dólar de hace diez años con el de hoy, sin considerar la inflación acumulada en ambos países, describe el precio, no el poder de compra.
En resumen
Antes de anotar una cifra del pasado conviene responder dos preguntas: para qué se usará el dato y de qué serie proviene. Para el SAT, la referencia es la publicación del DOF y su vigencia, verificada en la fuente. Para lo demás, cualquier serie sirve si se mantiene constante y si el promedio se lee junto al rango del periodo.
